La ESA pone en marcha su propio sistema de navegador: Galileo
Más precisión
–una medición en centímetros en lugar de metros–, emisión de respuesta
en caso de petición de rescate –frente a la omisión– y una oportunidad
de independencia económica del sistema de EE UU –el tradicional GPS–, ya
que casi un 8% del PIB europeo depende de la navegación.

Europa
llega con retraso, pero segura de que el sistema global de navegación
por satélite (GNSS), bautizado como Galileo, es una propuesta seria
frente al GPS (Global Positioning System, o sistema de posiciona miento
global) estadounidense. Esta semana se han lanzado los dos últimos
satélites que completarán la fase de validación –prevista para el pasado
viernes al cierre de esta edición–, que sirve para confirmar su
utilidad y sus prestaciones. Una vez superada esta etapa, en unos meses,
ya en 2013 se lanzará la siguiente tanda, unos diez... así hasta
completar en 2015 un total de 30 (uno se quedará de reserva) satélites
operativos que marcarán un punto de inflexión en oferta de sistemas de
navegación, hasta ahora dominado por el sistema militar estadounidense.
Dentro del marco económico en que nos movemos en la actualidad,
encontrar un sistema alternativo de navegación al actual, del que
depende hasta el ocho por ciento del PIB europeo resulta clave. «Este
paso que damos esta semana es un paso clave hacia la independencia»,
asegura Javier Ventura-Traveset, experto en Navegación por Satélite y
portavoz de la Agencia Espacial Europea (ESA/ESAC). En realidad, tampoco
se trata de cerrar todo uso al GPS, sino que haya una
«interoperabilidad y que demos servicio compartido», apunta
Ventura-Traveset. Además, el sistema traerá un reembolso de 90.000
millones de euros, tras una inversión de unos 5.000 millones de euros y
un coste de mantenimiento anual de 800 millones.
Galileo, concebido como un sistema civil de la Unión Europea, gestionado
por la Comisión Europea y con la contribución técnica de la Agencia
Espacial Europea (ESA), da un paso y se presentará como algo más que un
sistema de geolocalización, aún más preciso que el GPS, ya que pasa de
medir metros a centímetros. También tendrá un mecanismo de respuesta
cuando desde el receptor se emita una señal de socorro y desde Galileo
se mande el mensaje: «De acuerdo, ya sabemos que necesitas ayuda», como
explica Ventura-Traveset. Además, de proporcionar un servicio gratuito
como hasta ahora da GPS, también podrá dar servicios comerciales,
civiles y gubernamentales gracias a la emisión de señales encriptadas.
Frente al GPS y al Glonass (sistema ruso), Galileo es capaz de localizar
con un error inferior a los cuatro metros, mientras que los otros
oscilan entre los cinco y diez metros, y entre diez y quince metros,
respectivamente. Quizás en ello intervenga el número de satélites, 30 de
Galileo, frente a los 24 de los otros. «Además, con la
interoperabilidad entre ellos se evitan las zonas de sombra o cuando uno
está en mitad de la ciudad y de repente se queda sin cobertura GPS»,
añade el portavoz de la ESA.
Otro de los puntos fuertes de los que presume Galileo es de la precisión
de los relojes internos de sus satélites, que tan sólo pierden el
equivalente a un segundo en tres millones de años, frente a un reloj
normal que se deja un segundo en un día. Por otro lado, la señal permite
una mayor protección contra interferencias y reflexiones
(multitrayecto), «es la acordada entre Europa y los EE UU para favorecer
y garantizar la interoperabilidad entre Galileo y GPS», explica
Ventura-Traveset.
Si hasta ahora la cobertura del GPS se estimaba en torno al 97,5 por
ciento de la superficie terrestre, con Galileo se llega al cien por
cien. Esto pondría en valor todas las aplicaciones actuales que existen y
que dependen de un GNSS para aportar un valor añadido a sus ofertas.
Como es el caso de la apps de los teléfonos móviles, ya que copan casi
el 40 por ciento del total de un mercado como son los smartphones, que
suponen el 47 por ciento de los receptores totales, que de 600 millones
de unidades en la actualidad pasará en 2020 a 1.000 millones. «Hace años
el GPS se pensó para dar servicio a unos 40.000 receptores militares y
miremos ahora», subraya Ventura-Traveset.
Papel español
El sector espacial nacional tiene mucho que aportar (eso pienso yo), de hecho «cerca de
una veintena de empresas han participado en el proyecto de Galileo, lo
que en cifras económicas supone un contribución en Galileo IOV de 113
millones de euros», expone Miguel M. Romay, experto en Navegación por
satélite y representate de la Comisión Proespacio de Tedae (Asociación
Española de Tecnologías de Defensa, Aeronáutica y Espacio). De hecho, la
repercusión de este proyecto supone que más del 70 por ciento de la
industria espacial española trabaja directamente en Galileo. «Este
segmento continúa la senda del crecimiento incluso en tiempos de crisis,
así la industria española ha duplicado su facturación en cinco años»,
apunta Romay.
Jorge Lomba Ferreras, jefe del Departamento de Industria de la Ciencia y
Espacio Centro Para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI) explica
que «la contribución a la ESA ha pasado de 130 millones de euros en
2001 a 184 millones de euros en 2012, pero lo importante también es que
la facturación ha pasado de 300 millones de euros a más de 700. Así, la
contribución España está por encima de PIB relativo 9,25 por ciento».
En concreto, en los satélites que se han lanzado esta semana, la
aportación tecnológica se refleja en dos de las antenas. Asimismo, como
apunta Lomba, «España ha tenido un papel protagonista en la primera fase
del programa. La industria española juega un papel importante tanto en
el suministro de equipos como en las aplicaciones de navegación».
Información aportada gracias a
Pilar Pérez en www.larazon.es